Agazapado en sí mismo, temeroso de salir. Así de angustiado transcurre sus últimos días Temerio.
Nunca tuvo tiempo para despreocuparse y la vida no pudo salirle jamás de dentro. No se lo permitió, no le enseñaron a ello.
Vivió 93 años, temiendo. La vida, el amor, la aventura...¡qué susto!
Nunca hablaba de la muerte, jamás la interrogó, ni la besó, nunca se hizo amigo del suicidio; y temiendo el día de tener que hablar con ella, se perdío todas las respuestas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario