El primer día que supe que no me quería morir,
cuando empecé hablar del tiempo
y pensé que ya no era un niño
que vivía sin calendario, eterno,
entonces me hice mayor.
Cuando recordaba en sueños mis paseos infantiles
y mis mañanas despreocupadas,
entonces me hice viejo.
Cuando recordaba los sorprendentes capítulos de mi vida
en los que era el protagonista principal
y los escribía como si fuera otro,
entonces pensé en escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario