domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Para qué escribir?


El primer día que supe que no me quería morir, 
cuando empecé hablar del tiempo 
y pensé que ya no era un niño 
que vivía sin calendario, eterno, 
entonces me hice mayor. 

Cuando recordaba en sueños mis paseos infantiles 
y mis mañanas despreocupadas, 
entonces me hice viejo. 

Cuando recordaba los sorprendentes capítulos de mi vida 
en los que era el protagonista principal 
y los escribía como si fuera otro, 
entonces pensé en escribir.

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