La Felicidad es esa puerta que se cierra al amanecer para que siga durmiendo. La Tristeza, mirarme las manos morenas, preparadas para el cansancio, estáticas. Los bolígrafos llenos de tinta y los ojos repletos de deseos, mudos, esa es la Impotencia. Y tus susurros y tus piernas llenas de ternura, ahora, la Crueldad. Mi compañía, en soliloquio, es un tedioso amigo y tus gritos y tus amenazas, hoy, son el Olvido. El futuro es una horrible pesadilla que no me deja vivir el presente, y me da miedo sentirme tan frágil y tan dignamente firme ante este viento que me está calando hasta los huesos, llevándose la inocencia necesaria para dar un paso más, sin perder el equilibrio. El Fracaso es no intentarlo.
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