sábado, 7 de junio de 2014

Te acompañaría por la calle de la vía enterrada

Y si empezara a escribir quizás estaría meses, o quizás años. Superando el tiempo, me escondería entre las letras y te hablaría sin miedo a perderte hasta quedarme sin palabras, en ese punto en el que una mirada expresa todo el vacío del interior. Te cogería de la mano, como en mis sueños, y te acompañaría por la calle de la vía enterrada, miraríamos los cactus y el olor de los limoneros nos abrazaría en una sonrisa cómplice. Tus temores pasarían de mi mano a mis pies, y a cada paso se quedarían pegados al alquitrán caliente del verano, para no volver más. Nos miraríamos como al principio, llenos de futuro, y bastaría un beso para sellar algún sonido que pretendiera romper la belleza y la totalidad del silencio. Un silencio eterno ante el mar, solo sintiendo tu mano encima de la mía. Tu piel encima de la mía, tu aliento cerca del mío, casi sin espacio para respirar; nuestras sienes juntas, mirando hacía adelante, mirando la línea efímera que separa el mediterráneo del cielo que, anochecido, nos devuelve nuestros miedos. Pero con cada ola iría un suspiro y el alma poco a poco se liberaría de pretensiones, y aprenderíamos a vivir en presente.

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